En España, la crisis nos pone de cuclillas

Con una tasa de desempleo del 18,6% y el empleo cada vez es más inseguro, estos factores nutren el crecimiento de un movimiento de ocupación ilegal de la vivienda en España.

Este es uno de esos estados fantasmas heredados de la explosión de la burbuja inmobiliaria en el año 2008 en España. Una fila de hermosas casas a punto de concluir y docenas de otras con esqueletos de hormigón cubierto con etiquetas, en un camino de tierra al final de la calle Fuente Elvira Colmenarejo, a unos cincuenta kilómetros de Madrid.

Al comienzo de la crisis, el desarrollo se declaró en quiebra y su proyecto en propiedad ha sido considerado ilegal. Un post-clásico de la burbuja Española, que todavía tiene 340.000 viviendas nuevas vacías. Y más de tres millones si se incluyen las que no son nuevas.

Sergio Rojas, de 46 años, es un padre divorciado de dos niños de 10 y 13 años, que se encuentra de cuclillas durante cinco años. En una casa que aparece en el momento 700 000, pero sin agua ni electricidad. “Antes de la crisis, yo era un jefe de equipos en una empresa de logística. Yo tenía un buen sueldo, estaba pagando un alquiler de 700 euros al mes en Madrid y me fui de vacaciones”, explica en su sala de estar grande con pocos muebles, donde los juguetes están apilados en un rincón. En 2012, fue despedido. Antes de que los agentes judiciales vinieran a poner en la puerta el aviso, “por motivos de orgullo”, llegó a ese rincón olvidado a poner sus pertenencias personales.

Así que se queda, para poder lavar recicla el agua de lluvia. Para beber y cocinar, se va a la fuente. Desde hace dos años ha instalado paneles solares junto a sus diez vecinos ocupantes de diversos orígenes: familias con niños y en un par de cincuentonas, mujeres separadas, una mujer, dos grupos de jóvenes punks… Frente a la casa vio a un hombre que había sido contratado para supervisar la subdivisión durante la construcción. Todos despedidos, permanecemos allí en cuclillas también.

¿Cómo son los ocupantes ilegales de los edificios enteros en la vida nocturna de Madrid, Barcelona, ​​Valencia y Cádiz, cada vez venden menos? ¿Cómo vivir ilegalmente en viviendas sin terminar de pagar las subdivisiones abandonadas debido a la quiebra de los promotores? O para vivir sin derechos en los miles de apartamentos, los bancos de propiedad vacías que se apoderaron de ellos durante la crisis? Pero también en viviendas sociales o viviendas privadas después de haber forzado la puerta?

No hay cifras oficiales en España. Pero los testimonios son suficientemente.

 

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